Negocio Sostenible en el suplemento de RSE del Diario de los Andes

El Diario de Los Andes publica este mes, en un suplemento especial sobre RSE , un artículo de Frederic Page, fundador de Negocio Sostenible.

A continuación, publicamos el artículo:

Uno de los aspectos esenciales de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) es su contribución al desarrollo sostenible, tal y como lo definió el documento conocido como Informe Brundtland en 1987, fruto de los trabajos de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Según dicha definición, el desarrollo sostenible tiene el objetivo de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.”
Para contribuir de manera eficaz al desarrollo sostenible, y beneficiarse de ello, una empresa «responsable» es la que conduce una serie de iniciativas, coordinadas entre ellas, dentro de tres áreas principales: económica, ambiental y social. En tiempos de crisis económica muchas empresas tienden a centrarse en el primer aspecto únicamente, el económico, ya que consideran que son los gobiernos o la sociedad quienes tendrían que preocuparse de los dos otros aspectos, el ambiental y el social.
Sin embargo, las empresas responsables entienden que para sobrevivir en un contexto cada vez más difícil y competitivo, y a la vez garantizar la viabilidad económica y financiera a largo plazo, es imprescindible considerar los aspectos ambientales y sociales también, e integrarlos en la propia estrategia de negocio de la empresa. Cabe destacar que estas empresas no lo hacen por motivos puramente altruistas, como en el caso de la filantropía, que no se debe confundir con la RSE, sino que entienden que la gestión responsable de los riesgos y oportunidades derivados de su actividad tiene que ser un elemento central de su estrategia de negocio.
Los motivos para hacerlo, y los beneficios conseguidos, son múltiples. Para empezar, se trata de cuidar y mejorar la imagen de la empresa, la llamada “reputación corporativa”. Hace 40 años, el economista neoliberal estadounidense Milton Friedman, rechazó fríamente la RSE argumentando que la única responsabilidad social de las empresas era aumentar sus beneficios. Desde 1970 el contexto en que operan las empresas ha cambiado mucho, y aunque parece lógico que una empresa busque aumentar sus beneficios, la manera de hacerlo, que poca importancia tenía en los ojos del señor Friedman, se ha convertido en un tema de mayor relevancia.
Las prácticas poco responsables de ciertas empresas las han conducido a poner en peligro la seguridad, la salud y el bienestar de sus clientes, empleados, proveedores o de la sociedad y del planeta en general. Hay que destacar que además, los propios accionistas de esas empresas tambien se han visto afectados, a través del colapso del valor bursátil de las empresas involucradas en desastres ambientales, como en el caso de BP, u otros casos de corrupción y falta de respeto de los derechos de los trabajadores.
Los denominados “stakeholders», grupos de interés de la empresa, están hoy en día mejor informados, educados y organizados para denunciar y luchar contra esas prácticas. El desarrollo de las redes sociales les permite reaccionar rápidamente y ampliar las noticias «desagradables» para las empresas. Ninguna empresa puede ignorar este fenómeno. Sin embargo, más que intentar prepararse para comunicar en tiempos de crisis, las empresas responsables han entendido que resulta más productivo invertir en el diálogo permanente y proactivo con sus grupos de interés.

La gestión de los riesgos, ya sean los problemas de imagen o de respeto de las leyes, es un aspecto importante en toda política de sostenibilidad. Sin embargo, una estrategia eficaz tiene que ir más allá del simple cumplimiento básico de las normas y de las leyes. Pasa también por una gestión responsable de las oportunidades generadas por la sostenibilidad. Para eso, las iniciativas de RSE tienen que formar parte integral de la estrategia de negocio de la empresa y las acciones de RSE emprendidas tienen que estar estrechamente vinculadas con los objetivos empresariales.
Los 3 pilares de la RSE, económico, ambiental y social, constituyen una fuente importante de oportunidades de negocio. Los pasos para definir una estrategia eficaz de sostenibilidad son: conseguir un compromiso firme por parte de los líderes de la empresa; tener claro cuáles son los objetivos de negocio de la empresa a corto, medio y largo plazo; identificar los impactos directos e indirectos de la empresa, particularmente en su capacidad de crear valor económico, ambiental y social para ella-misma, sus grupos de interés y la sociedad en general; reconocer los riesgos y oportunidades creados por esos impactos; establecer un diálogo de calidad con los grupos posiblemente afectados; identificar los asuntos relevantes para estos grupos e involucrar a todos los departamentos de la empresa, estableciendo grupos de trabajo con perfiles complementarios y variados para así favorecer la creatividad y la innovación.
En Negocio Sostenible, se pueden encontrar múltiples ejemplos de políticas de sostenibilidad creativas y ejemplos de innovación sostenible.

Acerca de Frederic Page

Learning & Development professional, based in Barcelona, Spain. Blogging about Corporate Sustainability and Social Responsibility.
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