«Toda estrategia eficaz de sostenibilidad debe incluir un programa de lucha contra la corrupción»

“El reto principal al que se enfrentan los Compliance Officers de las compañías en la actualidad es convertir un programa de lucha contra la corrupción, que surge como respuesta a las obligaciones legales, en un instrumento de competitividad dentro de una estrategia eficaz de sostenibilidad”. Así lo afirmó el Group Chief Compliance Officer de EADS, Pedro Montoya, en el acto de inauguración de la jornada “Combatir la corrupción desde las empresas” organizada recientemente por EADS, Forética y Garrigues en la sede del despacho de abogados en Madrid.
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La corrupción es un delito, por lo que la adopción de medidas para prevenir la corrupción o detectarla en caso de que se produzca es una obligación

La integridad empresarial se refiere al cumplimiento de estándares de comportamiento que prevengan la aparición de malas prácticas relacionadas con la corrupción y los conflictos de interés, o, en caso de que aparezcan, facilitar su pronta resolución.

Transparencia Internacional define la corrupción como “el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados”, tanto en el sector público como en el sector privado. La Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción10, el primer instrumento jurídico global para el combate de la corrupción en vigencia desde diciembre de 2005, describe las formas de corrupción posibles, que abarcan desde la corrupción administrativa local (el funcionario pú-blico que roba para sí o para el partido político) hasta la corrupción transnacional que invo-lucra al sector privado y al sector público (un soborno para obtener un contrato).

La forma más común de corrupción internacional es el soborno. Transparencia Internacional y Social Accountability International (SAI), autores de los Principios Empresariales para Contrarrestar el Soborno11, definen el soborno como “[el] ofrecimiento o aceptación de regalos, préstamos, honorarios, gratificaciones o cualquier otro tipo de beneficios, a o de cualquier persona a modo de incentivo para realizar un acto deshonesto, ilegal o que implica el quebrantamiento de la confianza, durante la conducción de los negocios de la empresa”.

La integridad empresarial trata de prevenir o controlar los problemas ocasionados por las fallas en los sistemas de gestión de las empresas que aseguran la transparencia y la rendición de cuentas en su interacción con el sector público. Estas fallas se ven con frecuencia reforzadas por la debilidad del Estado y la imperfección del funcionamiento de los sistemas legisla-tivo, ejecutivo o judicial, reflejadas en la inadecuación del marco normativo, la complejidad administrativa o la impunidad y en la ausencia de incentivos, principalmente sanciones, que alineen a los empresarios hacia la probidad.

Su importancia radica en que la falta de integridad de los directivos de una empresa no sólo afecta a sus competidores, sino que también pueden ir en detrimento de la propia empresa y de sus accionistas por su posible repercusión en la reputación de la misma y por el aumento del riesgo de una aparición, en el futuro, de responsabilidades financieras. Por tanto, la integridad empresarial evita daños a la reputación y al coste de posibles sanciones

Acerca de Frederic Page

Learning & Development professional, based in Barcelona, Spain. Blogging about Corporate Sustainability and Social Responsibility.
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